
La taza de café después de las comidas es un clásico en quienes gozan del buen comer. Este cliché de sobremesa tiene distintas variedades, y mientras algunos lo prefieren frío (hasta helado), otros gustan de prepararlo con crema, y algunos otros sin azúcar. Sea como sea y de la variedad de la que se trate, seguro que jamás, jamás, pagarían 56 euros por él.
Eso al no ser que te pongas en contacto con el prestigioso barman reconocido internacionalmente David Cooper (no se trata del genial psiquiatra), quien ha puesto en venta el café más caro del mundo, valorado en 50 libras esterlinas, equivalentes a 56 euros.
Este se comercializa en Londres, y es el resultado de una curiosa combinación. La misma parte del exquisito café Jamaican Blue Mountain y del grano Kopi Luwak. Este nombre es indonesio, y se le asigna a un poroto que se le da de comer a los gatos vivérridos de Indonesia, el cual es parcialmente digerido por su organismo y luego expedido en forma de materia fecal.